Diario Judío México - Como expresé en mi primer artículo, la complejidad del presente tema, por lo menos en la República Mexicana, lleva un grado muy alto de dificultad, pues en primer término aparecen como base de las causas para la compra de una póliza de seguro, los insuficientes, incómodos y generalmente ineficientes servicios oficiales de salud que sufre el ciudadano, fenómeno que es extensivo a varios países de y algunos países europeos; también como causales del encarecimiento hacia la atención médica privada y a través de los seguros, destacan los altísimos costos de la existente red hospitalaria privada (otro de los grandes monopolios del país) que como vimos en el pasado artículo, llamó de “elitista” un conocido funcionario público; y como tercera causal -aunque el orden no altera la problemática- los honorarios también altos, que presentan la mayoría de los médicos que trabajan en la misma, sobre todo cuando se tiene el antecedente de que media, entre paciente y galeno, una póliza de gastos médicos mayores.

De ahí que como primera sugerencia, marcábamos la conveniencia de poseer una póliza de seguros proporcionada a nuestras disponibilidades, sin descartar los servicios de salud pública, ya sea por parte del IMSS, ISSSTE o Seguro Voluntario respaldado por alguna institución de salud gubernamental, sobre todo en casos de enfermedades en que se requieran atenciones y medicamentos prolongados. Ante estas preocupantes realidades de todo el contexto del sector salud, los propios gobernantes al estar conscientes de sus defectos o imposibilidades en la prestación de estos servicios, admiten la adquisición por parte de los particulares de uno o varios seguros, de la extensa gama que ofrecen las compañías particulares, siempre y cuando estén legalmente registradas en la Secretaría de Hacienda y Crédito Público, y se atengan a los reglamentos de la Comisión Nacional de Seguros y Fianzas.

Lamentablemente un poco antes de la apertura que se realizó en nuestro país, y sobre todo después de efectuarla, la venta de seguros de este tipo por compañías extranjeras a mexicanos han proliferado, no obstante que muchas no están registradas legalmente, constituyendo esta práctica un delito de las compañías y los mismos particulares que las adquieren a través de agentes de seguros, que si bien están registrados ante la CNSF lo siguen haciendo, sin advertir al cliente el alto grado de indefensión al que están expuestos.

Sobre esto último, ofrecemos a continuación un testimonio que muestra la gran irritación de uno de nuestros lectores, que adquirió un seguro en una compañía extranjera, aclarando que estamos excluyendo los nombres de los actores, para evitar cualquier perjuicio o implicación legal que esto pueda representar, pues nuestro fin es el de exponer las causas y motivos de las prácticas riesgosas que se llevan a cabo a la fecha en nuestro entorno, para de ser posible, que el lector pueda sopesar y decidir sobre las conveniencias o problemáticas que pueden presentársele en la firma de una póliza.

“Sr. Gabriel Katz:

“Su sugerencia me parece estupenda, pues varios miembros de la comunidad judía ya hemos recibido engaños y estafas de las susodichas Compañías de “Seguros de Gastos Médicos”. La peor de todas, es (…), Compañía Chilena dirigida por hampones y promovida por otro hampón, un tal “doctor” (…).

“Yo y mi familia ya cancelamos nuestros seguros médicos con ellos, pues son un engaño, un fraude, y yo ya tuve que llevar al “doctor”, ante la Comisión de Seguros acusado por fraude doloso, y se hizo acreedor a una multa monetaria.

“El tipo es tan cínico que sólo me sonrió cuando me vio, y tuve que esperar hasta que terminara mi seguro, pues, según el tipo, ‘no podía cancelar’ la póliza a la mitad de su vigencia. Otra gran mentira.

“Para ‘pagos por reembolso’, mi madre tuvo que esperar hasta siete meses para que le pagaran sus gastos, y ella me pidió que ya no demandara al hampón, y respeté su petición.

“Esa compañía no entiendo cómo puede operar en México, a menos que haya comprado favores para operar aquí. Nunca pude hablar con el Gerente Gral., pues siempre ‘andaba de viaje’ según (…) su secretaria.

“Pero lo peor de todo es el ‘promotor’, el mencionado hampón (…), quien ‘jinetea’ el dinero de pagos hasta por siete meses, siempre alegando que ‘no le ha llegado el cheque’.
“Es una vergüenza que existan tales individuos dentro de la comunidad judía; nos traen un mal nombre de ladrones, abusando sobre todo, de las personas de la tercera edad.

“(…) es un fraude ¡Un asco!

“Nota: Prefiero permanecer anónimo para proteger a parte de mi familia que aun está asegurada con ellos”.

Como podemos apreciar en la compra de una póliza, el Agente de Seguros, que según la ley es: “Toda persona física o moral, cuya actividad está autorizada por la CNSF, para poder efectuar venta de seguros, asesoría sobre los planes de mayor conveniencia para los prospectos o asegurados en la contratación de seguros”, lleva desde el principio de la relación, uno de los papeles más importantes, sobre todo cuando a usted o a algún familiar se le presenta un problema de salud, que ellos denominan “evento”, al cual la compañía de seguros tenga que responder. En la inmensa mayoría de los casos, usted tratará con su agente, y muy pocas o nunca, con algún empleado de importancia o gerente de determinado rango en la compañía, máxime si esta es una compañía extranjera y que además no esté legalmente constituida en el país.

Para terminar esta segunda parte, no debemos olvidar que cuando se trata de personas de edad algo maduras, todas las compañías -nacionales o no-, presentan para la expedición de su póliza, las famosas exclusiones; pues toman en cuenta las probabilidades de enfermedad del asegurado. También existen restricciones por patologías o por edad, excluyendo o limitando por regla general, a las personas de 60 años o mayores; y en todos los casos no la expiden, cuando un nuevo asegurado tiene 65 años de edad.

El porqué de esto último resulta simple de explicar, pues alguien es asegurable cuando reúne las características predeterminadas para poder ser objeto de la cobertura de un seguro. En otras palabras “esas características predeterminadas” van en razón directa con la salud de su cliente, o sea usted; a mayor salud, menos riesgos, por consecuencia menores gastos y mayores utilidades para la compañía. Todas ellas y sus agentes especulan con su temor de un “evento” no esperado o impredecible, por lo que se arriesgan a cubrirlo; más nunca se comprometerán a cubrir riesgos, por lo que tratarán de cancelar o presentar el mayor número de exclusiones, cuando su salud presente determinados quebrantos, o mejor dicho riesgos para ellos.

En la próxima edición, presentaremos más testimonios y algunas sugerencias que nos han llegado, no sólo desde el punto de vista de los asegurados, sino de las propias aseguradoras; además la opinión de algunos doctores, que según afirman, son económicamente los menos favorecidos del “gran negocio o pastel”, que económicamente representan los seguro de gastos médicos mayores en nuestro país.

Continuará…

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