Esta semana el artículo de la Nueva se refiere -aparentemente- a una Varsovia que “aparentemente” no tiene nada que ver con y que sin embargo tiene todo que ver.

Para escribirlo nos basamos en un programa de la tv española grabado en Varsovia en el museo local dedicado a la historia de los judíos polacos pero que, como verán, desvirtúa totalmente su historia y su memoria.

Pero vayamos en orden para que tengamos todos los mismos antecedentes y así poder entendernos.

Desde que ‘descubrimos’ el extraordinario trabajo que la Red de Juderías ha hecho en en relación con su pasado histórico y cuando a esto se sumo a la Ley de Restitución de la Ciudadanía reconocimos de inmediato el extraordinario potencial que la unión de ambos sucesos representan para el futuro del judaísmo en general y del sefardísmo en particular.

A la mitad del camino nos dimos cuenta que vivimos en un momento vital que determinará la sobrevivencia (con fortaleza e integridad) de la cultura sefardí o que terminará poniendo fin a su historia.

¿De que depende el desenlace?

Yo creo que depende de las fuerzas involucradas y el balance -o falta de balance- que entre ellas se establezca.

Una de ellas son los sefardís que aun viven o desean vivir su cultura sefardí y la otra son las fuerzas políticas que desean crear una identidad judía mundial única dentro de la cual el sefardismo es una escala muy simpática pero sin ningún futuro.

Si “ganan” los sefardís “sobrevivientes” (sobrevivientes como portadores, creadores y consumidores de su cultura) y logran capitalizar este momento para crear nuevas organizaciones, nuevas actividades, nuevos consumidores podremos decir que estamos ante las puertas de una nueva edad de oro en que, al rescatar y revigorizar la cultura original enriquecerá al judaísmo en general y al judaísmo español en particular.

Por otro lado, si los proponentes de una sola identidad judía centrada en el Medio Oriente imponen su voluntad en vez de tener un centro cultural independiente y creativo en , el momento se traducirá en la creación de un sefardismo “de postal” porque se reducirá a un montón de edificaciones restauradas, modernos restaurantes y algunas bibliotecas donde los turistas podrán tomarse fotos y creer que visitaron .

La diferencia básica entre ambas opciones radica en que una requiere de la dedicación de individuos e instituciones dedicadas a reforzar el uso y enseñanza del djudeo-espanyol, rescatar la herencia cultural y asegurarse que esta se desarrolla independiente y creativamente lo cual solo puede suceder en su propia lengua y su propia tierra mientras que la otra, la “de postal” ( o quizás para ser más moderno deberíamos decir la “selfi” porque solo servirá de marco para las fotos que los turistas envíen a sus páginas de Facebook) solo requiere que nadie haga nada para que los proponentes de una sola identidad para todos se hagan cargo de la imagen de la comunidad que, como podrán ver ya está pasando en Varsovia, resulta en una identidad hueca, sin ningún elemento der valor, centrada en la expulsión o destrucción e ignorando por completo los logros y contribuciones originales.

Yo sé que muchos no estarán de acuerdo con esta tesis pero la cultura solo existe en su lengua, en su tierra, entre su gente y con su gente.

Cuando se le entrega esta caudal a un gobierno extranjero (por más cercano, querido, amigable que este sea) se perderá la independencia de pensamiento, el interés por lo propio y se pasará a ser un asterisco más de entre los muchos planes y preocupaciones de una nación cuyas necesidades incluyen quizás la referencia histórica a lo que fue el sefardismo pero solo en la medida que esto responda y refuerce sus conceptos nacionales actuales los cuales son, por definición, de unidad nacional y por lo tanto no incluyen en bienestar de la cultura sefardí como ente creativo.

¿Y cómo podemos prever este desenlace con algún grado de seguridad?

Bueno, pues si Usted ve la película de la televisión española filmada en el Museo Judío de Varsovia va a notar varias cosas:

Primero, que todos los contenidos presentados en este programa están en inglés, en polaco algunos y en hebreo otros brillando siempre por su ausencia el yiddish que debería ser la parte medular de cualquier museo judeo-polaco, no solo por haber sido el idioma de su gente sino por seguir siendo el único idioma que representa su historia y su cultura.

La gente que visite este museo creerá , porque así somos los turistas, que los habitantes judíos de Polonia hablaban inglés o polaco y si bien muchos hablaban polaco todos hablaban yiddish -menos los que preferían pasar por no judíos en el seno de la sociedad polaca y que como tales no merecen un lugar prioritario en lo que debería haber sido el Museo de la Cultura Judía de Polonia.

¿Cómo podrá alguien comprender el glorioso pasado de la comunidad judía de Polonia cuyos hijos generaron la segunda edad de oro de la cultura judía si ni siquiera reciben información fidedigna?

Me imagino que habrá quien diga que “nadie” habla yiddish hoy en el mundo lo cual seria “casi cierto” de no ser por el más de medio millón de judíos – de ascendencia polaca y europea oriental que aun lo usan diariamente (el mismo argumento se usará contra el djudeo-espanyol) como si el número de hablantes determinara el valor del uso del idioma en su propia tierra.

Es también claro que al establecer el hebreo como el “idioma” de los judíos polacos se les “desidishiza” como se des-sefaradiza a los españoles cuando se les dice que hablaban hebreo o ladino y no se muestran sus tesoros ni se apoya nueva creación en su lengua vernácula.

Más importante aun, y esto obviamente no ha pasado desapercibido al gobierno de , es la imagen que los símbolos dejan en la mente del turista ocasional. Si la lengua es el hebreo ( que cuando se ha usado solo se ha usado en lo que hoy es el Estado de Israel), si quien habla por el pasado es quienquiera que sea el embajador o enviado en turno, si su símbolo es la bandera de otro país ¿dónde queda entonces el valor del idioma real, de su tierra y de sus propios símbolos?

No es prudente, ni necesario, entrar en una discusión semiótica sobre los símbolos que representaban a los judíos-ante-los judíos en o Polonia ni la importancia del manejo de la lengua para comprender o recrear su cultura pero, como lo demuestra el mal llamado Museo Judío de Varsovia, eliminar el idioma elimina el corazón y lo que es más triste, gracias a la connotación de los símbolos queda claro a todo visitante que “los judíos de Polonia nunca fueron polacos justificando en alguna medida su inesperada destrucción.

Si es cierto, muchos de los fundadores del Estado de venían de Polonia huyendo de las persecuciones locales (sin hacer paralelos debemos destacar que muchos de los judíos que conforman hoy la comunidad judía de Alemania provienen de huyendo del eterno clima de guerra que ahí reina) pero, todos ellos eran la minoría de la población porque la gran mayoría actuaba, pensaba y luchaba como polacos, si en yiddish, y como polacos.

Su destrucción por ser judíos es incuestionable, como lo es la expulsión de por el mismo motivo pero, el quitarle a ambas corrientes su validéz, sus contenidos y su historia solo debilita al judaísmo mundial que, como la historia nos ha demostrado muchas veces esta siempre en flujo.

Ojala el actual Estado de sobreviva para siempre pero si nos basamos en la historia debemos reconocer que cada vez que este Estado ha crecido (con Salomón, los Macabeos) ha sido destruido por fuerzas externas atraídas por grupos disidentes internos y que la sobrevivencia del judaísmo ha dependido de las comunidades externas (Irak, Grecia, España) la cual ha continuado y enriquecido nuestras tradiciones.

Sin ser tan extremista podemos afirmar que el tener dos polos de crecimiento simultáneos siempre ha sido mejor que tener solo uno y duplica nuestras posibilidades de sobrevivir como pueblo.

Si todos hubiéramos estado en Masada no quedaría nadie.

Pero no vale la pena perder el tiempo en esta hipotesis.
No quiero llevar esta discusión al campo ideológico ya que ahí se empantanara para siempre;

Lo que quiero es centrarme dentro del marco de la posibilidad de la resurrección creativa y significativa de la cultura sefardí y subrayar que sin su lengua natural y sin independencia creativa la resurrección nació muerta.

Espero que sean muchos tanto los intelectuales interesados en rescatar y recrear esta riquísima cultura.

Espero que sean cien mil los interesados en consumir sus nuevas creaciones y participar de sus nuevas organizaciones y que sus líderes tengan la visión para, sin dejar de apoyar al Estado de Israel, asegurarle a su propia cultura la independencia y recursos necesarios para que florezca en su tierra, en sus nuevas escuelas e instituciones para orgullo de sus líderes actuales, de su país y de su herencia milenaria

Ahora sí, si quiere vea el video, “disfrute” de la mala pronunciación de los nombres y lugares por una conductora que no conoce – y no tiene por qué conocer la pronunciación correcta-, vea como una rica historia puede ser totalmente deformada y como es tan fácil, cuando la dirección está a cargo de quienes no tienen esa cultura como preocupación básica, manipular la información para justificar el presente aun a costa del pasado y al hacerlo, destruir el futuro.

Ojalá este tema sirva de llamada de atención y de motivador para la creación de un movimiento cultural sefardí, en su propia lengua, en su propia tierra unido al judaísmo mundial al que, como movimiento independiente, como núcleo orgulloso de su ser y su historia, podrá apoyar y enriquecer con más fuerza y convicción que sin esta.

Recordemos que quienes ignoran la historia están condenados a repetirla.

Si tiene problemas para ver el video, oprima aquí.

 

 

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Como reportero ha escrito para los principales diarios de México, incluyendo Excelsior, Novedades, UnoMasUno y las principales revistas mexicanas. Sus reportajes internacionales han sido reproducidos por O Globo en Brasil y La Nación en Argentina. En televisión, fué reportero para 60 Minutos y Hoy Domingo, condujo su propio programa y ha producido incontables programas de radio y televisión con gran éxito. Fué Director de Noticias Internacionales para Telesistema Mexicano hoy Televisa. Como reportero y productor de radio, ha recibido numerosos premios, incluyendo el reconocimiento al "Mejor Programa Cultural de Radio en México" en dos ocasiones. Ha sido catedrático para la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y la Universidad Iberoamericana. Sus libros han sido usados como libros de texto. Para Internet, ha creado importantes sitios web como SaveTheMusic.com Jewishwebsite.com eastlandofficesupply.us etc. y con su experiencia en comunicaciones, noticias y producción, creo Wordmedianetworks.com e Hispanopolis.com; el primer centro hispano de contenido multimedia y chaptersync.com la primera plataforma para administracion y sincronizacion de contenidos en medios sociales para organizaciones no lucrativas y franquicias.