En la última década, resulta cada vez más evidente que el auge de la era digital tiene una correlación directa con el detrimento del hábito de la lectura. Padres y educadores viven con preocupación este fenómeno porque la lectura es un factor determinante para la educación y el desarrollo de las capacidades humanas. Por ello, tanto en como en Israel, las autoridades se han esforzado por mantener y promover los hábitos de lectura especialmente en la juventud.

El pueblo judío desde hace siglos ha sido identificado como el pueblo del libro por el énfasis que ha dado a la lectura: desde la Biblia y textos religiosos, hasta escritos sobre el comportamiento y la vida cotidiana. Por ello, quizás una de las primeras tradiciones que comenzó con los inmigrantes judíos en Palestina y el joven Estado de Israel fue la Semana del Libro. Desde hace medio siglo, la “Semana del Libro Hebreo” se lleva a cabo en junio; este año, entre el 15 y el 25 de junio.

Esta feria nacional se realiza en todas las ciudades y pueblos israelíes, en espacios públicos de fácil acceso y en horarios vespertinos y nocturnos que facilitan las visitas familiares. Las casas editoriales ofrecen atractivos descuentos en la venta de libros y hay encuentros académicos y literarios, actividades con escritores, noches de lectura y premios a creadores.

Israel ocupa el primer lugar del mundo en la lectura de libros per cápita. Se publican cuando menos tres mil 500 títulos anuales, entre ellos obras de otros países y latitudes que se traducen al hebreo para permitir que los israelíes conozcan los hitos de la mundial. Este dato resulta impresionante porque el hebreo moderno, como idioma hablado, renació apenas hace casi un siglo: a fines del siglo XIX y principios del XX. En la historia moderna, es el único caso de una lengua antigua que se modernizó para convertirse en un factor vital del renacimiento nacional de un pueblo. El hebreo, factor fundamental en el sionismo político, condujo a la creación del Estado: fue pieza cohesiva de la identidad cultural del pueblo judío y del renacimiento nacional. Y, de ocho mil palabras que se ocupaban en los tiempos bíblicos, el hebreo moderno se ha ampliado a más de 120 mil vocablos.

La prensa y hebrea han florecido con nuevas generaciones de autores y lectores y hoy en día el hebreo es un idioma vivo, rico y vibrante. Es la lengua materna de más de cuatro millones de personas que buscan en la prosa hebrea no sólo las raíces de las tradiciones y la forma de vida de los tiempos pasados y la judeidad en la Europa oriental, sino también responder a cuestionamientos de la vida moderna: la creación del Estado de Israel, la vitalidad en el amalgama de la sociedad israelí, los dramas personales a fondo del ámbito regional.

En la primera parte del siglo XX los escritores que usaban el hebreo como herramienta fincaban su creación en el modernismo europeo. Sin embargo, a partir de la década de los cincuenta, comenzaron a desarrollar estilos literarios propios.

* Artículo publicado en la columna “Ideas mediterráneas” en Excelsior el 23 de junio, 2011.
Rodica Radian-Gordon es Embajadora del Estado de Israel en .

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