Diario Judío México - Al caminar por la Avenida Juárez, me hizo recordar la Avenida Juárez de mi niñez y juventud en los años 40’s, 50’s y los 60’s, que en aquella época era la más exclusiva de , ahí se veía caminar a una gran cantidad de gente bien vestida y a muchos turistas, era comparable con la 5a Avenida de New York.

En la esquina de Av. Juárez y San Juan de Letrán (hoy el Eje Central) se encontraba el edificio más alto de aquella época, ahí estaba la renombrada tienda de “Regalos Nieto”, y justo en la contra esquina se empezaba a construir el edificio más alto de , la Torre Latino Americana, y ni hablar del Palacio de las Bellas Artes, al que la gente asistía vistiendo sus mejores galas y donde las damas lucían tranquilamente sus pieles y joyas.

Al hablar de pieles, en la Av. Juárez estaban las principales tiendas que las vendían, entre ellas: Pieles “Manzur”, Pieles “Kamchatka” y “Casa Hans”. Y si de joyas y plata se trataba, un ejemplo claro era la famosa “Platería Alameda” de Moishe Rosemberg, que al igual que otras joyerías y peleterías, exhibían abiertamente sus artículos en vitrinas que permanecían iluminadas hasta altas horas de la noche para deleite de los transeúntes.

Había tres hoteles, el “Regis” donde estaba el cine del mismo nombre, el hotel “Del Prado”, en cuyo lobby se podía admirar el extraordinario mural “Un domingo en la Alameda” de Diego Rivera, en el pasaje, además de algunas tiendas, se encontraban los Restaurantes Sanborns y Sorrento, y afuera estaba la legendaria tienda “Prado Bags” de los Sres. Bartfeld, que permanecía cerrada los sábados y el hotel “Alameda” que era el más grande y nuevo, al lado se situaban los nostálgicos cines “Alameda” con sus famosas matinés dominicales y el “Variedades”, además del “Real Cinema” que actualmente está seccionado en varias salas.

En la acera de enfrente, colindando con la Alameda Central, se encontraban el edificio “H. Steel y Co” y el Almacén “Salinas y Rocha”, y a un lado estaba la Secretaría de Relaciones Exteriores donde expedían los pasaportes a las pocas gentes que viajaban al extranjero.

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A raíz de una afición que despertó en 1948 con el regalo de su primera cámara fotográfica a la edad de siete años y posteriormente durante sus estudios en el Colegio Israelita de México, su actividad gráfica sobresalió desde un principio, sirviendo para varias celebraciones de aniversario del plantel y algunas que han trascendido en locales como Palacio de Bellas Artes, Instituto Cultural México-Israel y otras exhibiciones como la del Museo del Chopo sobre la historia de la Comunidad Judía.

Desde entonces empezó a coleccionar imágenes, sumando a la fecha más de 40mil, que ha utilizado incluso para varios audiovisuales, hechura de libros, publicaciones, películas y programas de televisión. Desde el primer número de "Foro" en abril de 1989, sus colaboraciones han sido ininterrumpidas con su siempre buscada sección "Retina Histórica".