Diario Judío México - En gran parte ignorados por los medios de comunicación globales, está hoy al borde de una renovada insurgencia sunita. La insurgencia emergente en está siguiendo el mismo patrón sectario que la guerra civil en Siria y la creciente violencia en el Líbano. También involucra a muchos de los mismos actores locales y regionales.

Sin embargo, la creciente violencia en no es simplemente el resultado de un desbordamiento de la guerra de Siria. Ella deriva también de las dinámicas internas iraquíes. Pero éstas son en sí mismas significativamente comparables con las situaciones de Siria y el Líbano.

Más de nueve mil personas murieron en los combates en en 2013. Esto, sin embargo, no llega hasta los niveles de violencia de antes de la “oleada” – en los peores días de la insurgencia contra las fuerzas estadounidenses y el derramamiento de sangre sectario que la acompañó-. Pero es el más alto desde 2007. Este año, más de dos mil personas ya han perdido la vida como consecuencia de la violencia política en .

Los coches bomba se han convertido en un hecho cotidiano

Al día de hoy, una coalición de grupos insurgentes sunitas controla la ciudad de Fallujah, en la provincia iraquí de Anbar, al oeste de Bagdad. La ciudad de Ramadi permanece parcialmente en manos de los insurgentes; a pesar de que sus distritos del sur han sido reconquistados por las fuerzas gubernamentales en los últimos días.

Tampoco la violencia se limita a la provincia de Anbar. Por el contrario, los coches bomba se han convertido en un hecho cotidiano, cerca de Bagdad, y la actividad insurgente contra las fuerzas de seguridad iraquíes y civiles no-sunitas está teniendo lugar en Nínive, Mosul, Kirkuk y en otros lugares.

Entonces, ¿quién son estos insurgentes, y por qué los acontecimientos en han llegado hasta este punto de crisis?
Al igual que en Siria, en ha surgido una miríada de grupos insurgentes. No obstante, existen dos fuerzas principales. Ellas son el ISIS (Estado Islámico en y Siria, por sus siglas en inglés) y el Ejército de Naqshbandi.

El ISIS surgió en Irak en 2004, y durante un tiempo constituyó la franquicia oficial de Al Qaeda en el país. Bajo el liderazgo de Abu Musab al Zarqawi, quien fue asesinado por las fuerzas de EE.UU. en 2005, se hizo famoso por sus métodos brutales.

El ISIS experimentó un resurgimiento durante la guerra civil en Siria, y hoy controla gran parte de la provincia de Raqqa, en el este de Siria, incluyendo la ciudad de Raqqa.

En febrero de 2014, el ISIS fue “expulsado” de Al Qaeda, a raíz de sus métodos increíblemente brutales en el norte de Siria, que han incluido, por ejemplo, la ejecución de civiles por fumar y por insultar.

Las carreteras del desierto son peligrosas para los viajeros y las fuerzas gubernamentales

Este movimiento es ahora una fuerza activa en el consejo insurgente que ahora gobierna Fallujah. Sus combatientes también deambulan libremente en los vastos desiertos del oeste de Anbar, haciendo que las carreteras del desierto sean peligrosas para los viajeros y las fuerzas gubernamentales.

El Ejército de Naqshbandi es un grupo muy diferente, y un tanto extraño. Está dirigida por Izzat Ibrahim al Duri, un ex alto oficial del régimen de Saddam Hussein. Muchos de los comandantes y combatientes de Naqshbandi son ex oficiales o miembros del partido Baaz.

El Naqshbandis combina, algo extrañamente, el enfoque baazistas y panarabista con el apoyo de la secta sufí musulmana Naqshbandi de Irak, de donde deriva su nombre.

Aymenn Jawad al Tamimi, un investigador iraquí, que reside en el Reino Unido, que ha surgido como analista principal de la emergente insurgencia iraquí, advierte en contra de descartar el enfoque ideológico de Naqshbandi como una “farsa total”.

Tamimi dijo, en una entrevista reciente, que la orientación sufí sirve para diferenciar el Naqshbandi de la perspectiva jihadista del ISIS y de otros grupos salafistas. Sin embargo, señaló que el elemento baazistas y panárabe es el dominante, con una coloración religiosa que tal vez sea un reconocimiento del grado en que la sociedad iraquí se ha vuelto más religiosa, en los últimos años.

Además de estos dos grupos, están operando una variedad de milicias más pequeñas, incluyendo, notablemente, a las fuerzas tribales previamente asociadas con el movimiento “Sahwa” (Despertar). Esta última era la tendencia anti-Al Qaeda, cuya aparición fue un elemento clave para el éxito relativo de la “oleada” conducida por Estados Unidos para reducir la violencia a partir de 2007.

Entonces, ¿qué hay detrás de la explosión de la violencia sunita? Lo explicaré próximamente.

La insurgencia naciente es, en un nivel, el resultado de las políticas cada vez más sectarias aplicadas por el gobierno del primer ministro, Nuri al Maliki, en los últimos años, que se han acelerado desde la retirada reciente de las fuerzas estadounidenses en diciembre de 2011.

* Jonathan Spyer es investigador principal del Center of Global Research in International Affairs Center (GLORIA) en el Centro Interdisciplinario de Herzliya y miembro del Middle East Forum.

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