Me he descubierto a mí misma como a un mapa cifrado.

No entiendo lo que llevo tatuado en mi piel.

No reconozco las zonas grises de mi alma.

Soy una exploradora que se instala y se destierra

de una casa solitaria que se niega a deshacerse,

que se niega a convertirse en polvo, ceniza y olvido.

He acampado en mis valles, penínsulas y montañas.

Realizo excursiones en mis bosques, desiertos y estepas.

Soy una mezcla heterogénea de quiebres, fragmentos y grietas.

Adivino en mí una fuerza en peligro de extinción,

una hechicera dormida que domina lenguajes antiguos,

una veleta aburrida y oxidada que ha perdido dirección.

Tengo instaladas en mi alma penas que ya creía superadas.

Tengo batallas pendientes que buscan espacio en mi tristeza.

Quizás deba acordarme que soy contradicción, mito y presagio.

Puedo descifrar mis instintos con los ojos cerrados.

Puedo convertirme en misterio en un juego de dados.

Sigo cantando a la luna, sigo creyendo en profetas.

Adivino en sus hilos plateados augurios, deseos, naufragios.

Más de una vez estrellé mi barco contra aquellas rocas filosas.

Más de una vez encallé mi nave entre sus sirenas furiosas.

He rellenado mis vacíos con arenas del desierto.

He cimentado mis dudas con acertijos y deseos.

He enumerado las curvas que recorren mi osamenta.

Ahora disipo las sombras que definen mis sentencias.

Ahora transito los caminos que atraviesan mi tormenta

aunque no encuentro el instructivo para encajar mis piezas.

Etiqueto los destinos que nunca tocaron mi puerta.

Destierro los errores que confiscaron mi tiempo

y he convocado al viento que levantará mi cometa.

Admito que soy Afrodita, Hera, Ariadna y Atenea,

que somos muchas las que habitamos este cuerpo,

que algunas veces buscamos guerras y otras veces solo calma.

Reconozco que tengo abismos que no he podido sortear.

Reconozco que poseo acertijos que han quebrado mi Universo.

Reconozco que soy pasajera, ligera, intrascendente y fugaz.

Reconozco que soy coleccionista de versos, fabulas, secretos.

Reconozco que habité el Hades, pero no me quise quedar.

Reconozco que mi instinto y mi pasado no se suelen hablar.

Cuando me leo a mí misma, siempre me sorprendo. Algunas veces no me reconozco en las letras que componen mis , me siento como una extraña que se aprende a conocer por medio de versos. Me asaltan las dudas sobre quién soy realmente. Es como si una parte de mí, muy oculta y subterránea, solo saliera a la luz cuando escribo esos poemas, una parte que me inquieta, me incomoda y me fascina al mismo tiempo.

Cuando las personas que me leen me preguntan por el significado de mis palabras, de mis construcciones, de mis imágenes poéticas… muchas veces no sé que responder. Mi yo consciente y mi yo inconsciente no se conocen tanto como me gustaría. A mi también me cuesta interpretarme y entenderme.

Me imagino que esta confesión será “banquete para psicoanalistas” como dijo alguna vez mi querido y admirado Javier Vidal, pues seguramente ellos encontrarán en mis palabras profundos significados, simbolismos, mensajes secretos, arquetipos y modelos que yo no puedo identificar con tanta facilidad.

Sin embargo, trato de adivinarme en esos versos, trato de dibujar el retrato de esta mujer que es capaz de desdoblarse de una manera tan pública y evidente, que es capaz de mostrarse ante “la mirada del otro” con más honestidad, franqueza y sinceridad que la que tengo con mi yo despierto, con lo que soy cuando no estoy sentada frente a mi laptop para crear poesía.

Es complicado esto de ser poeta, artista, creador… la materia con la que trabajas es intangible, etérea, traslucida… es la psique, el espíritu, el alma (cada quien le da un nombre distinto), no la puedes ver o escuchar… pero te toca de una manera inconfundible, te guía, te conduce, te moldea… y, de alguna manera, al aceptar que eres un creador, te rindes a sus órdenes y mandatos, a sus dictámenes y caprichos.

Por eso, lo que produces no es exactamente reflejo de lo que eres, por eso no siempre te entiendes, y por eso no siempre logras explicarte o explicar a otro lo que queda plasmado en forma de obra. De alguna manera te convertiste en una herramienta, en una vía, en un medio para que esa parte más sublime de ti logre expresarse, logre hacerse visible ante ti y ante los otros.

Este poema que les comparto acaba de resultar ganador del Primer Lugar de Poesía del Segundo Encuentro Literario Solidario Internacional Distrital 2021 – 2022, correspondiente a la Coordinación Rotary Club Playa Ancha, de Valparaíso, Chile.

En esta convocatoria participaron quinientas ochenta obras literarias pertenecientes a autores de países americanos, europeos y africanos, entre ellos: Argentina, Bélgica, Brasil, Chile, Colombia, Costa Rica, Cuba, Ecuador, España, Estados Unidos, El Salvador, Francia, Guatemala, Haití, Honduras, Italia, Marruecos, México, Panamá, Paraguay, Puerto Rico, Reino Unido de Gran Bretaña, Uruguay y Venezuela.

Soy la única venezolana mencionada entre los ganadores, primeras y segundas menciones otorgadas por este concurso que, además de poesía, también premió a los mejores cuentos cortos participantes. Los otros ganadores en las especialidades de poesía y cuento corto de las tres coordinaciones convocantes son originarios de Chile, Argentina, Brasil, Colombia, Ecuador, España y México.

Y aunque debería sentirme súper orgullosa por este nuevo logro que termina de consolidarme como una de las nuevas voces poéticas a ser tomadas en cuenta en el mundo literario latinoamericano, no termino de creer completamente en que el mérito sea mío, siento que hay algo más trascendente que mi ego que permea mis escritos y los llena de una dimensión más humana y sensitiva.

No se trata de un mero “síndrome del impostor”, que es bastante común entre los escritores y para el cual no poseo vacuna alguna; se trata de saber que hay una fuerza más grande y evidente, una energía más sublime, pura, intensa y verdadera que algunas veces me toca y me transforma.

¿Cómo voy a tomar crédito por algo que es tanto más grande que mi dimensión humana? ¿Cómo podría enorgullecerme por el hecho de que mi obra sea más grande que la escritora que le da forma?

Este poema surgió de un acto de amor. Lo escribí en ocasión del cumpleaños número 16 de mi hija mayor, Samantha Yael, (quien hace poco cumplió 17 años) y se lo entregué un poco como regalo, un poco como disculpa por no ser siempre la madre que ella merece o necesita.

En el poema trato de justificarle mis carencias, mis defectos, mis fallas… y lo hago explicándole que soy un ser lleno de historia, con un pasado que pesa y que ha dejado marcas profundas en la persona que soy… También le confieso que no termino de descifrarme a mí misma, que me encuentro descubriendo dentro de mis terrenos que no sabía que existían… y que mientras siga siendo un rompecabezas al que no le encajan todas las piezas, mientras siga siendo una mujer en proceso de construcción, un ser que no sabe armarse pues no encuentra el instructivo… seguiré sin ser la madre que ella merece, que ella necesita… y sin embargo, sigo siendo la única madre que tiene y que la ama profundamente.

Todo lo demás que los distintos lectores vayan encontrando y armando en el poema, les pertenece más a ellos que a mí. Tal vez en mis poemas, más de uno termine encontrando reflejado un pedazo de sí mismo.

Si, es un solo poema, pero detrás de él vienen asociadas mil emociones.

¡Gracias por leerme! ¡Gracias por dejarme entrar!

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Periodista - Escritora – Poeta – Esposa – Mamá. Autora de varios libros publicados. Editora de libros, revistas, boletines electrónicos y otras publicaciones. Productora de contenido para redes sociales Productora y conductora de podcasts. Graduada de Comunicación Social mención Periodismo Impreso con Diplomado en Comunicación Digital y Post grado en Dirección de Instituciones Comunitarias. Ganadora de la modalidad de poesía del Certamen Internacional “Notas Migratorias César Vallejo 2021”. Organizado por la Fundación Universidad Hispana. Ha sido elegida ganadora y finalista en diversos concursos literarios y poéticos en América Latina y España, a los que se ha presentado a lo largo de su carrera como escritora. Datos de contacto: E-Mail: raquelmarkuspro@gmail.com Instagram: @escritora.creativa Facebook: Raquel Markus Twitter: @raquelisheva