Diario Judío México - Les Moustaches se ha convertido en  un clásico en la ciudad y referente de la buena cocina francesa. Al comer aquí se puede comprender la razón por la que los platillos franceses se sirven artísticamente en porciones pequeñas, pues su secreto para disfrutarlos es la moderación, fusionando a sus sabores la perfecta presentación en el plato. La sofisticación de sus creaciones sacian al paladar y a los sentidos, logrando degustar hasta el último  bocado con el mismo gusto con el que se probó el primero.

Con más de cuarenta años de historia, es un referente de la excelencia gastronómica francesa en nuestro país, y es punto de reunión frecuente para empresarios e importantes figuras del país.

El menú del chef Rafael Bautista – quien ha estado aquí desde el principio – es amplio y excelente, con platillos tentadores que invitan a regresar una y otra vez. Los platillos favoritos pertenecen en el menú que se modifica tres veces al año, con divertidas adiciones como el Festival del Salmon.

El lunes 6 de julio, Les Moustaches abrio sus puertas una vez más, después de cerrar a causa de la pandemia, para así recibirnos nuevamente en este restaurante tan emblemático de nuestra ciudad.

Su herencia francesa es influenciada por los ingredientes mexicanos, resultando platillos vanguardistas de un refinado sabor. Además de su cautivante sabor al paladar, cada platillo es cuidadosamente presentado, enamorando a la vista con sus diversas texturas, formas y colores. La calidez del ambiente y la hospitalidad del servicio, hacen que los visitantes se sientan importantes y consentidos, convirtiéndose en huéspedes asiduos que recomiendan sin dudas ser parte de la experiencia.

Con sus bellos salones privados, cada uno espectacularmente decorado en estilo clásico, Les Moustaches es el restaurante ideal en estos momentos de distancia social. Aquí, podemos revistar sus excelentes platillos, desde los clásicos franceses como el cordero con menta y los escargots a la bourgogne, así como manjares únicos como el abulón y las ostras al sabayón.

Parte importante de su excelencia es la atención que nos brindan, con el personal siempre atento, impecablemente vestido y dispuesto a satisfacer los deseos de los comensales. Pero lo más destacado es la presencia diaria de Luis Gálvez, quien supervisa personalmente todo el proceso de elaboración de los platillos hasta su presentación en la mesa y quien, con una sonrisa y su icónico bigote – del cual proviene el nombre de Les Moustaches – nos da la bienvenida a este romántico restaurante.

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