Dentro de esta joven comunidad ya existe la división entre Sunnitas y Chiítas, aunque la mayoría es Sunnita. En general, los musulmanes nos reunimos en casas diferentes dependiendo de donde se encuentren éstas y le sea más cercano a algunas personas, como también lo hacen por afinidad, respeto y reconocimiento a las personas que dirigen las mismas, pero nos reunimos todos para las grandes celebraciones.

Los musulmanes cubanos, como cualquier practicante de otra creencia, tratamos e influímos para que nuestras familias se conviertan al Islam. Muchas veces los amigos y vecinos, al ver una conducta piadosa y diligente se van impregnando de esa fe y poco a poco se va incrementando el número de sus creyentes. Esta labor es persuasiva, no por la fuerza. Pues uno de los principios bien claros en el Corán, como todos sabemos, es que no haya compulsión en la religión.

Producto de estos factores ya mencionados, y al ser el primer musulmán de la raza negra, muchos de los primeros conversos fueron negros. Esto se hizo sin ninguna intención, se produjo por la casualidad. Con lo que podemos concluir que en sus comienzos los practicantes del Islam, en su gran mayoría, eran negros. Casi todos vivían en un municipio y dentro de éste en un barrio en que predominaba esa raza. Ya hoy en día ése no es el caso. Hay muchos blancos. Estos acontecimientos no deben en modo alguno compararse con lo que aconteció y acontece en los Estados Unidos con la Nación del Islám, organización que agrupa a los negros y tiene sus propias características, a veces un poco sui generis o especiales dentro del fenómeno global del Islam, el cual no debe particularizar en raza o grupo sociales, pues para nuestra religión todos los hombres son iguales “como los dientes de un peine”.

Las creencias animistas, tan frecuentes en Cuba, son respetadas por el Islam cubano, tanto como lo son las demás religiones y creencias, pero siempre dando su mensaje y su punto de vista. También se ha dado el caso que algunos practicantes y creyentes de esas creencias animistas se convirtieron al Islam, pues al parecer de muchos de ellos, no encontraron en las mismas las respuestas a sus necesidades espirituales.

El elemento exótico ha tenido cierta influencia en la conversión de algunos musulmanes, por ser algo nuevo, que no se conoce. También se ha dado el caso de unos pocos que abrazaron el Islam pero se han apartado. Este factor ha hecho pensar a nuestro grupo de musulmanes, que debe dárseles más información a los interesados y tener un período mayor de tiempo para reflexionar y profundizar en la religión antes de la conversión.

La comunidad islámica cubana cuenta actualmente con unas 550 personas inscriptas en sus registros. De ellas, la mayor parte radica en Ciudad de La Habana, 382, seguida por Camagüey con 48, Isla de la Juventud, 40, Villa Clara, 34, Santiago de Cuba, 22, Matanzas, 18, y una docena en Cienfuegos.

El rito de la circuncisión es un acto voluntario en nuestro país. Se la efectúan los hombres que así lo deseen. La interpretación dada a este fenómeno es que en el Sagrado Corán no aparece como obligación, ni se habla de ello como precepto o acto de fe. Dios le pidió a Abraham, como señal del pacto, que circuncidara a sus hijos a los ocho días de nacidos. Eso acaeció con uno de los enviados anteriores y por ello es mencionado en el libro sagrado, que es el sumum de los libros revelados anteriores. Los musulmanes del mundo lo siguen como una orden o precepto a cumplir, pero en no.

A pesar de no ser obligatoria la circuncisión, los musulmanes cubanos aconsejan esta práctica por los beneficios que reporta para la salud al ser una medida higiénica. Esta evita la acumulación de esmegma en el surco prepucial que produce el carcinoma escamoso del pene en el hombre y el carcinoma de cuello uterino en el mujer. Estos dos flagelos, tan comunes hoy en día, prácticamente no existen entre los judíos y musulmanes que se circuncidan.

Fuente: http://www.islamhoy.org/principal/Latinoamerica/cuba.htm#in

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