Abogado y profesor universitario, Carlos Reusser tuitea: “Encontré a mi hija con una expresión entre cómica y afligida. Me dijo que se había inventado un chiste, pero que no se atrevía a decírmelo. Después de mucho ir y venir, accedió a decirme: -Un chico judío me pidió mi número. –Le dije que en la actualidad usamos nombres.”

En el caso de un profesor universitario, cuya actividad se supone que es educar dónde está el bien y dónde el mal, más aún si es abogado, se espera que el objetivo del tuit sea una enseñanza a su hija sobre lo bueno. gusto significa, ausente en este caso. O de la empatía, que se trata de aprender a ponerse en el lugar del otro que sufre o ha sufrido para poder comprenderlo, acompañarlo, consolarlo, que tampoco se ve en este caso.

Al terminar ahí, sin más comentarios, demuestra que quiere celebrar el sentido del humor y la ocurrencia de su hija, sentido que por supuesto ella aprendió de su rol de educadora en el hogar. Además, al menos su hija todavía tenía dudas sobre si era algo que provocaba humor o algo que no solo no tenía nada de divertido sino que causaba aflicción.

Publicarlo implica cierto orgullo al contar lo bien que su hija aprendió de su sentido del humor. Entonces, entendemos que la liberó de la aflicción que pudiera sentir.

El tuit no se presenta como un intento de sembrar el odio hacia los judíos, por lo que probablemente ante la acusación de , sin duda mostrará algún registro de amigos judíos o se sentirá ofendido porque nunca se percibió como antisemita.

Quizá, en vez de disculparse, insista farfullando sobre el alto nivel de sensibilidad de quienes se ofuscan con su tuit, sobre su poca comprensión y que “al final nunca se puede decir nada de ellos porque siempre se lo toman a mal”. camino.”

Sr. Reusser, todavía hay sobrevivientes que coexisten entre nosotros (afortunadamente), provenientes de una época en la que alguien hacía tales supuestas bromas para celebrar que la Solución Final era posible. Aprendimos que cuando alguien amenaza con nuestra destrucción debemos tomarlo en serio. Y si eso implica tener un alto nivel de alerta, pues bien. No para enfadarte sino para hacerte reflexionar sobre tu alto nivel de agresividad y tu nulo nivel de empatía.

Eso nos lleva a otro punto. Siendo usted profesor universitario, ¿cuál es la calidad de la educación que brinda?

No me refiero a cantidades de información sino al verdadero contenido.

Muchas veces, ante manifestaciones antisemitas, la primera reacción es afirmar que son ignorantes a los que hay que corregir a través de la educación.

En su caso, como Profesor Universitario, descarto que no sea ignorancia sino el contenido de su formación. Sin ánimo de ofender, demuestras tu pensamiento celebrando la broma de tu hija en lugar de hacerle entender que su parte de duelo era la correcta. Si lo hubieras narrado así, otra hubiera sido la reacción a tu publicación.

Insisto que no se trata de ignorantes. Después de todo, el pueblo alemán de la década de 1930 fue el más culto de la Historia. De lo que estamos hablando es de que los Profesores Universitarios prioricen la calidad, el contenido y los valores de la educación en un solo paquete. Sólo ellos trabajarán por el bien de una sociedad rica y diversa, una sociedad en la que destacaría tener hijas como la tuya que sintieron algún tipo de aflicción, con un padre que aprovechó ese sentimiento para hacer lo que se espera de él. un padre que también es educador y maestro. Enseñar valores.