Toño es un niño oaxaqueño de 12 años. Un día, en la práctica del karate, no pudo hacer un movimiento de cuello. Sus padres lo llevaron al Hospital del Niño en la capital de Oaxaca. Se le encontró que tenía un linfoma un cáncer ganglionar en la garganta. Se le dio tratamiento y, lo más importante, logró curarse. Hoy, Toño está sano y da testimonio de su curación.

Como Toño, cualquiera de nosotros puede sufrir de cáncer. Por desgracia casi todos tenemos un pariente, un amigo, alguien cercano que ha padecido esa enfermedad; peor aún, casi todos hemos perdido a alguien por esta causa. Esto se debe a que son muy pocos los tipos de cánceres que derivan de una variable claramente predictiva; por ejemplo, el fumar y el cáncer de pulmón. La mayoría de los cánceres son azarosos, accidentales: el cáncer puede atacar a la persona más sana, a la que incluso haya hecho todo lo que estaba en sus manos para disminuir las probabilidades de enfrentarlo. Muchas veces no hay forma de prevenirlo o evitarlo. Por eso, el cáncer invita a la actitud solidaria, a que como sociedad nos agrupemos para combatirlo.

Es un tema de agenda nacional: el cáncer representa ya en una de las causas de muerte más comunes. Entre 1998 y 2008 los egresos hospitalarios pasaron de 16 mil 258 a 50 mil 750 y la tasa de mortalidad subió de 57.7 a 66.6 por cada 100 mil habitantes. En seguirá en aumento la morbilidad; disminuir la cifra de fallecimientos depende de lo que hagamos en materia de prevención, diagnóstico temprano y atención.

Si bien no es sinónimo de inmunidad, la prevención es imprescindible. Por ejemplo, el cáncer de mama muestra variables que disminuyen o aumentan el riesgo de contraerlo. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), es posible prevenir 30% de los casos de cáncer mediante la disminución de factores de riesgo. Debemos aprender y adoptar todos los hábitos de prevención posibles.

La curación depende, entre otras cosas, de la oportunidad con la que se realice el diagnóstico y con los recursos disponibles para la atención: médicos, enfermeras, equipos y medicinas. La detección temprana puede ser la diferencia entre salir avante o derrotado en esta lucha. Un cáncer de mama se puede descubrir con la exploración o la autoexploración. Siempre es mejor un diagnóstico a tiempo y actuar con prontitud: a los primeros síntomas debemos buscar atención médica.

Y en términos de esa atención médica, nuestro país va bien. Hemos construido grandes instituciones como el IMSS y el ISSSTE, el Incan, el Hospital Infantil y el INP. Estamos construyendo el Seguro Popular, que ya tiene al respecto una de las coberturas más importantes: en los últimos cuatro años se ha tratado a casi 40 mil pacientes con algún cáncer, lo que representa una inversión de 5 mil millones de pesos. Desde 2008, todos los menores de 18 años tienen garantizada la atención en caso de padecer cualquiera de ellos.

Los resultados: en 2005 la tercera parte de los enfermos menores de edad no tenían acceso a tratamiento y otra tercera parte tenía que abandonarlo por apremios financieros; a la fecha, la tasa de abandono es menor a 7%. De 2007 a 2010 se han atendido 9 mil 692 casos de diferentes cánceres infantiles: actualmente siete de cada 10 niños financiados con el Seguro Popular tienen una historia como la de Toño.

Por su parte, 97 de cada 100 mujeres continúan con su proceso de curación al enfrentar un cáncer de mama; hace solamente cuatro años una de cada cuatro se veía obligada a dejarlo.

Falta por hacer. En lo individual deben evitarse las variables de riesgo, prevenir y fomentar la detección temprana. En lo colectivo, la ventana de oportunidad está en la homogeneización de la calidad en cuanto al tratamiento, ya que tenemos resultados muy desiguales a lo largo y ancho del país.

Este mal seguirá creciendo, pero las muertes relacionadas con él pueden y deben disminuir. La primera acción para empezar a vencerlo es hablar abiertamente del tema, no esconderlo como algo indigno. Hablemos de él, hablémonos unos a otros sobre él. Como lo muestran el caso y la actitud de Toño, hablar del cáncer es empezar la lucha en su contra.

SIN COMENTARIOS

Deja tu Comentario

A excepción de tu nombre y tu correo electrónico tus datos personales no serán visibles y son opcionales, pero nos ayudan a conocer mejor a nuestro público lector

A fin de garantizar un intercambio de opiniones respetuoso e interesante, DiarioJudio.com se reserva el derecho a eliminar todos aquellos comentarios que puedan ser considerados difamatorios, vejatorios, insultantes, injuriantes o contrarios a las leyes a estas condiciones. Los comentarios no reflejan la opinión de DiarioJudio.com, sino la de los internautas, y son ellos los únicos responsables de las opiniones vertidas. No se admitirán comentarios con contenido racista, sexista, homófobo, discriminatorio por identidad de género o que insulten a las personas por su nacionalidad, sexo, religión, edad o cualquier tipo de discapacidad física o mental.
Artículo anteriorLas bibliotecas
Artículo siguienteAlguien perdió la chaveta en la Universidad de Haifa

Salomón Chertorivski Woldenberg es licenciado y maestro en economía por el Instituto Tecnológico Autónomo de México (ITAM), y tiene una maestría en política pública por la Universidad de Harvard.

El 20 de marzo de 2009 el Presidente Felipe Calderón Hinojosa lo nombra Comisionado Nacional de Protección Social en Salud. Anteriormente se desempeñó como Director General de DICONSA de diciembre de 2006 a marzo de 2009; colaboró en el equipo de transición del Presidente Calderón en el área de Políticas Públicas.

Ha sido profesor en el ITAM, en el Centro de Investigación y Docencia Económica y en la Universidad Iberoamericana, ha desarrollado diversas investigaciones y ha colaborado en varios medios de comunicación.