Judería de Girona

Diario Judío México - La Pujada de Sant Domènec, en el call (del latín callis, conjunto de calles estrechas) de Girona. A pesar de que hace siglos que los judíos fueron expulsados del “barri vell” de Girona, su entramado de calles todavía conserva gran parte del aspecto que ofrecía durante la Edad Media. Durante su momento de mayor esplendor, el barrio judío contaba con carnicería, pescadería, horno, hospital y varias sinagogas.

Iglesia de San Vicente, Ávila

Los orígenes de la iglesia de San Vicente conectan la historia de la ciudad con la presencia judía. Cuenta una leyenda que, tras haber sido mordido por una serpiente venenosa, la víctima, un judío, prometió a Dios convertirse al cristianismo si conseguía curarse. Tras haberse salvado, construyó él mismo el templo primitivo que se convertiría en esta iglesia. A pesar de que los testimonios arquitectónicos que quedan en pie en la judería de Ávila son escasos, aún se puede recorrer calles como la de los Reyes Católicos, donde se instalaron numerosos comercios judíos y la sinagoga de Belfarad, o la antigua calle de los Zapateros –hoy Vallespín– en referencia a uno de los oficios más extendidos entre la comunidad judía.

Judería amurallada de Cáceres

La presencia judía en la ciudad extremeña de Cáceres se remonta a la dominación musulmana, allá por el siglo XIII. La judería se encuentra dentro de las murallas del centro histórico declarado Patrimonio de la Humanidad, junto a la Plaza Mayor. La antigua sinagoga mayor es hoy la actual ermita de San Antonio, y el barrio del mismo nombre constituía la antigua judería, caracterizada por sus las fuertes pendientes de las estrechas calles.

Plaza Trascorrales, Oviedo

La abundancia de documentos que describen la vida de la comunidad judía en la capital asturiana compensa la escasez de testimonios arquitectónicos que nos han llegado hasta la actualidad. Uno de estos documentos clave son las Ordenanzas, de 1274, que obligaban a los judíos a vivir en los límites del barrio de Socastiello, cuyas estrechas calles son el mejor testigo. En la plaza de Trascorrales, en la Ciudad vieja, se halla el edificio de las pescaderías, probablemente relacionado con los judíos, y la antigua carnicería, donde la comunidad hebrea conseguía la carne kósher.

Sinagoga de Santa Maria la Blanca, Toledo

La que se considera la antigua sinagoga Mayor de Toledo es uno de los mayores símbolos de la presencia judía en la célebre ciudad de las Tres Culturas. Se cree que fue construida en el siglo XII, durante el reinado de Alfonso VIII, con una fuerte influencia del arte nazarí. La presencia judía en Toledo es fechada, al menos, desde el periodo visigodo, y en su máximo momento de apogeo llegó a albergar hasta diez sinagogas. Actualmente, ocupa casi el 10% del espacio urbano y la mejor manera de descubrirla es dejarse perder por su intrincado laberinto de calles.

Catedral de Santa María, Tudela

La judería vieja y la judería nueva de Tudela son testimonio de la larga presencia judía de este municipio navarro, que tiene sus inicios en el siglo IX. Junto a la catedral de Santa María convivían dos juderías y una morería. Además de varias sinagogas, recientemente se ha localizado el cementerio judío de El Palenque y la torre judía.

Judería de Córdoba

Además de ser la cuna del reconocido médico y filósofo judío Maimónides, la judería cordobesa tiene su origen en tiempos del Imperio romano, aunque su momento de mayor esplendor tuvo lugar durante la dominación musulmana. Tras la conquista cristiana de la ciudad los judío se establecieron en el barrio del Alcázar viejo. La calles estrechas y los patios interiores son dos elementos característicos del barrio en el que también se pueden visitar la Casa de , la Casa del judío, la sinagoga, la calle judíos, el castillo o el cementerio. Un conjunto que reconstruye a la perfección la vida y la historia de la comunidad judía en Córdoba.

Aljama de Santa Cruz, Sevilla

La mayoría de historiadores coinciden en que la judería sevillana es, posiblemente, una de las más antiguas de la Península Ibérica. El barrio vivió su apogeo en el siglo XIII y tuvo tres sinagogas, las actuales iglesias de Santa María la Blanca, San Bartolomé y otra ubicada en lo que hoy es la Plaza de la Santa Cruz. Una de las calles más icónicas del barrio de la Santa Cruz es la calle de la Judería, donde se pueden contemplar el arco y el torreón que formaban parte de la puerta que comunicaba el Alcázar con el barrio judío.

Judería de Tarazona

La antigua sinagoga, la calle Judería, el cementerio y la carnicería son algunos de los testimonios repartidos entre la judería vieja y la nueva de Tarazona, un barrio judío de larga trayectoria que, debido a su aislamiento provocado por la complicada orografía, se ha conservado en muy buen estado. Sin embargo, lo que más llama la atención son las espectaculares casas colgadas. Ubicadas en el límite norte de la judería vieja, fueron construidas en la misma muralla y las ocupaban linajes de la baja nobleza.

Xudería de Ribadavia, Ourense

Ubicado junto a la orilla del río Avia, el barrio judío de este municipio gallego se formó en torno a los siglos XII y XIII. La mayor parte de sus habitantes eran mercaderes cuyos negocios se instalaban en los bajos de las casas para resguardar los productos del calor y asegurar así una mejor conservación de los mismos. Los elementos más característicos que todavía se conservan en esta xudería son las largas y estrechas calles, así como las plazas porticadas y los patios rodeados de fachadas.

Las juderías más bellas de

El patrimonio y el paso de los judíos en antes de su expulsión el año 1492 perviven en una veintena de localidades. La gallega Monforte de Lemos, por ejemplo, conserva los callejones y las casas gremiales de su antiguo barrio, lo mismo que la riojana Calahorra, cuya catedral guarda un fragmento de una Torádel siglo XIII.