Los seres humanos que habitamos en la superficie de la Tierra, normalmente no damos mayor importancia al hecho de que en el centro de nuestro planeta existe un núcleo de hierro y níquel de tamaño parecido al de la Luna, que se encuentra a una temperatura de hasta 6.000 grados centígrados. No obstante, de tarde en tarde, inesperadas erupciones volcánicas como la de Cumbre Vieja en Canarias, o el Kilauea en Hawai, nos sobrecogen y nos recuerdan de alguna manera el peligro que nos acecha. De igual manera, la inesperada manifestación neonazi que autorizó la Delegada del Gobierno en , el pasado mes de septiembre, nos sobrecogió y nos recordó muy explícitamente, que el ODIO vive en nosotros, en lo más profundo de nuestro cerebro de animales sociales, acechando el momento de transformarse en violencia. 

Somos animales y conservamos en nuestras mentes rasgos más antiguos que la humanidad. Lo que hoy denominamos nazis, xenófobos y nacionalistas suelen tener una pluralidad de objetos de odio simultáneos, como los negros, los judíos, los homosexuales, los diferentes, o los enemigos, todos percibidos como la amenaza atávica del caos y lo desconocido. La consolidación del ODIO como emoción social, es más reciente, se originó en las tropillas de cazadores recolectores de las que descendemos, los 7.000 millones de homo sapiens que ocupamos la superficie de la Tierra. Nuestros ancestros de la sabana, tuvieron que hacer frente a presiones selectivas enormes para sobrevivir. Para la humanidad, el ODIO ha sido, posiblemente, la mejor herramienta para evitar la entropía social (la tendencia sistémica de todo grupo a descomponerse), en un tiempo evolutivo en que la supervivencia individual dependía completamente, del buen funcionamiento de la tropilla de pertenencia. Todos los humanos actuales, descendemos de ancestros que hicieron un uso eficiente del odio.

El ODIO es una emoción social, de profunda antipatía, disgusto, aversión, enemistad o repulsión hacia una persona, cosa, situación o fenómeno, así como el deseo de evitar, limitar, o destruir, aquello que se odia.  El odio bilateral es el que se da en ambas direcciones, y es habitual entre grupos enemigos, y suele ser el preludio de la violencia. El ODIO BILATERAL entre los contendientes de la Primera Guerra Mundial, ayudó a movilizar a la población civil de ambos lados, para hacer frente a los sacrificios de la guerra. Y, el odio cruzado entre franceses, ingleses, alemanes y rusos, fue tan esencial en el esfuerzo bélico, como los tanques, los cañones y las trincheras. Este tipo de odio correspondido, es razonable, porque se dirige a países u organizaciones que amenazan nuestra existencia, o que nos hacen sufrir, o cuya supervivencia se opone a la propia.

Cuando se forma parte de una minoría dentro de una sociedad intolerante, la estrategia más razonable, para quien es objeto de odio, es la HUIDA. de lo anterior son, el éxodo secular de los homosexuales y los judíos del campo y de las provincias, a las capitales y a las grandes ciudades, o el éxodo de los de los negros de los estados sudistas, a las ciudades del norte de EEUU. Pero la huida no siempre es una opción, ya que somos seres sociales, cuya supervivencia individual depende del grupo. Para un niño que sufre BULLYING en el colegio, como para la mitad de los judíos españoles en la época de los Reyes Católicos, o para los Armenios del Imperio Turco en el siglo XX, la huida no es una opción. Tampoco es una opción, el ODIO BILATERAL, cuando eres una minoría. ¿Qué eficacia puede tener para un niño objeto de bullying odiar a sus opresores? Odiar a quien te odia, no es razonable ni eficiente, cuando la desproporción de fuerzas es abrumadora.

¿Por qué las gallinas matan a picotazos a sus congéneres mutilados o desconocidos? ¿Por qué los niños y adolescentes desatan el bullying, con métodos bastante crueles, contra todo el que se aparte del modelo estándar del grupo? Porque las gallinas y los humanos, son animales sociales, que han necesitado, en el pasado evolutivo, organizaciones homogéneas para sobrevivir. En el caso de los humanos, cuando hablamos la misma lengua, y creemos en los mismos dioses, somos más eficaces socialmente, porque nos resulta fácil reproducir los deseos y expectativas de nuestros conciudadanos, y, en definitiva, cooperar de forma pacífica, predecible, productiva y carente de imaginación.

Todas las gallinas vivas hoy día descienden de ancestros que mataban a picotazos a sus congéneres mutilados o desconocidos, en términos de moralidad humana, todas las gallinas provienen de antepasados xenófobos y nazis, por eso yo soy cliente fiel de Kentucky fríed chicken. Sin embargo, en el caso de los humanos, el odio al diferente podría tener beneficios inesperados para todos, lo cual es amargo e injusto. ¿Qué respuesta eficiente puede dar un adolescente sometido a bullying? La única forma individual de triunfar sobre el bullying es el denominado logro aplazado; transformar la energía emocional del odio sentido, en satisfacciones futuras, admitiendo sufrimiento presente a cambio de placer futuro.  Este aplazamiento de la recompensa da tiempo para desarrollar mecanismos y aprendizajes compensadores, que consisten en el desarrollo desproporcionado de habilidades técnicas, en un campo especializado. El mecanismo es el mismo por el que los ciegos desarrollan un oído de superdotados, sin proponérselo conscientemente.

Los individuos y minorías objeto de odio, definen el conjunto de sus relaciones con la sociedad, a lo largo de su vida, por el trato que la sociedad da a sus congéneres más desafortunados o indefensos. En el Renacimiento Italiano Leonardo, Miguel Ángel, Botticelli, Donatello o Maquiavelo construyeron su personalidad creadora, como individuos pertenecientes a una minoría asediada por el odio. Todavía estremecen las palabras del inmensamente famoso San Bernardino de Siena el 9 de abril de 1424 en la Santa Croce de Florencia; «¡Escupid con fuerza! Quizá el agua de vuestros escupitajos extinga su fuego. ¡Así, escupid todos con fuerza!». Y se dijo que el sonido de los escupitajos sobre el suelo de la basílica era atronador, relata Martin Gayford. Es difícil no ver en los provocadores desnudos masculinos de la Capilla Sixtina, y en la desnudez completa de las figuras sagradas, la VENGANZA de Miguel Ángel por los escupitajos de la Santa Croce de su ciudad natal. 

Aunque muchos, muchísimos, seres humanos carentes de imaginación, nacen, crecen, trabajan, luchan y mueren sin más propósito real que seguir vivos, según Darwin, a ellos les debemos nuestra existencia hoy en día. Ha habido también otro número muy reducido de individuos, que han lanzado chispazos de ideas nuevas y descabelladas, y a ellos les debemos disfrutar de una civilización propia de la Guerra de las Galaxias y una tecnología que parece de dioses. Estos rarísimos individuos nacieron, en principio, también sin imaginación y sin más propósito real que seguir vivos, pero por una paradoja increíble de la historia humana, encontraron un propósito para su vida, huyendo del odio, no físicamente, sino mentalmente, en un viaje ni querido ni deliberado, ya que este, y no otro es el origen de la CREATIVIDAD.

Todos somos avaros cognitivos, y tratamos de evitar los retos intelectuales, por qué, aunque el cerebro humano responde a los retos desarrollando nuevas habilidades, estas consumen mucha energía. Para el psicólogo Anders Ericsson, no existe nada parecido a los GENIOS y al talento innato, sino que, los expertos y los virtuosos de alguna disciplina en concreto, se hacen a sí mismos con años de PRÁCTICA DELIBERADA, que les permite desarrollar representaciones mentales cada vez más eficientes, de su especialidad científica o artística. Pero, ¿cómo se consigue la motivación necesaria, para pasarse la vida en una práctica solitaria, como es la práctica deliberada e intencional? Para forjar una voluntad de hierro, que nos permita encerrarnos la mayor parte de nuestra vida, apartados de la sociedad, hasta convertirnos en ejecutantes virtuosos de una rama de la ciencia o el arte, es casi imprescindible ser odiados por ser como somos, igual que para desarrollar un oído de superdotado lo mejor es ser ciego.

El ODIO experimentado, muy frecuentemente, tiene efectos desastrosos entre los individuos y minorías que son objeto del mismo. Pero también ha ocurrido, frecuentemente en la historia de la humanidad, que los odiados por su identidad, han reaccionado creando nuevas habilidades que les han conducido a la excelencia y al virtuosismo, regalándonos a todos nosotros (incluidos a los que les odian), con las mayores cotas de las ciencias (lo verdadero) y las artes (lo bello). Cuando EL DAVID de Miguel Ángel atravesaba las calles de Florencia, con destino a su ubicación definitiva, fue apedreado por un pequeño grupo de manifestantes que despotricaban contra la desnudez de la estatua y la sodomía, nos dice el biógrafo Martin Gayford. Sin duda que, Doña María de las Mercedes González Fernández, Delegada del Gobierno en , del Partido Socialista Obrero Español, debió de recordar este hecho histórico, cuando autorizó la manifestación neonazi del día 18 de septiembre de 2021, y en su decisión debió de influir los posibles beneficios a largo plazo que, para las artes (lo bello) y para las ciencias (lo verdadero), puedan derivarse de dicha exhibición de odio.

2 COMENTARIOS

  1. El fascismo en ESPAÑA no existe, entérense bien. Hay mucho de intoxicación que viene de los líderes de la izquierda comunista: “la azotaré hasta hacerla sangre”, Pablo Iglesias a una presentadora de televisión, “jarabe democrático, Pablo Iglesias para justificar escraches a líderes del PP y VOX, incluido lanzamiento de piedras, etc.

  2. Fernando nunca hubiera pensado que el odio podría tener su parte “buena” siempre pensé que el que odia en el pecado lleva la penitencia y solo le crea a él mismo un sentimiento que le puede atormentar, pero colectivamente según tu artículo se puede sacar alguna conclusión positiva

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Nacido en Salamanca, España el 11/09/1959. Sociólogo por la Universidad Complutense de Madrid. Estudioso de la microsociología y del impacto la neurociencia en la teoría de interaccionismo social. Actualmente realizando una tesis sobre minorías creativas en el mundo. Ex funcionario del Estado Español en Auditoria Publica. Ex director comercial de Bankia Fondos de Inversión. Articulista en prensa escrita española.