Tratar de conciliar situaciones y sobretodo gente parece una obra monumental.
Pero tengo la historia de una mujer y empezaré como en los cuentos para niños:

“Once upon a time” existía una mujer que tenía varios hijos. El mayor decidió irse de joven a buscar su propio destino, él quería buscar su camino.

Pero al ser tan chico al irse le costó más trabajo y se topó con cualquier cantidad de piedras en el camino. Su vida desde pequeño hasta joven no parecía fácil.

Se le perdió el rastro y no se supo de él por mucho tiempo.
Los hermanos tenían una cierta tristeza/nostalgia y dolor por como se había ido, ni siquiera se había despedido de ellos, eran más pequeños pero recordaban…

Supongo que la tristeza de la mujer era enorme, pero siguió su vida, aunque en secreto siempre tenía esa espina clavada. Ella decía que cuando uno trae el corazón partido y tiene que atender a más hijos no puede darse el lujo de soltarse a llorar -aunque lo hacía a solas-.
Lo único que hacía era rezar todas las noches por su hijo perdido.

Hasta que un día el hijo le mandó un mensaje, “perdona por todo el daño que te he hecho”. Ella como cualquier madre lo perdonó enseguida.

Pasaron los años y la relación mejoró aunque por la distancia física que había madre e hijo se veían muy de vez en cuando…ella seguía con el corazón medio partido, porque esta distancia no ayudaba para ver a su hijo amado y a todos sus hijos reunidos.

Ya más crecido el mayor y los otros, la madre intentó hablar por separado con cada uno para poder convenir un encuentro entre hermanos (ya que había reserva de ambas partes).

No fue tan fácil, habían pasado los años y las caras y eran distintos. Ni que decir de las experiencias.

Aún así la madre insistió y los reunió, fue según dicen, enternecedor ver como se abrazaban y como trataron todos de hacer como si el tiempo se hubiera detenido y nada hubiera pasado, en especial el más pequeño, por ser el más ingenuo e inocente se comportó como el mejor, al dar un abrazo sincero.

Según avanzaron los años, se mejoró poco a poco la relación
-nunca fue igual-, pero cada hermano hizo su mejor esfuerzo para recibirse y perdonarse.

Aún así el hijo mayor -que era mucho mayor que los otros-
siguió con su propio camino.
Triste fue ver que nunca pudieron volver a vivir juntos.
Pero sí se logró que todos pusieran su granito de arena para poder dejar atrás sus propias amarguras y dolores de la separación para hacer un puente emocional.

Esta historia trata justamente de eso, es el mejor ejemplo que puedo utilizar para decir que:

  • Siempre hay que intentar unir, en lugar de dividir.
  • Acercar en lugar de alejar.
  • Perdonar en lugar de guardar rencor.
  • Dejar el pasado en donde pertenece.
  • Y cada vez que se pueda, mantener la mejor actitud y el mejor ánimo para recordar que somos seres humanos imperfectos, pero que luchamos contra nuestros propios demonios y el de los demás, pero aún así conciliar situaciones que parecen irreconciliables.
  • Nunca dejar de ver hacia lo alto.
  • Nunca dejar de tener fe.
  • Orar diario.

Hacer puentes emocionales es permitir acercarse al otro para poder tener una relación más armónica. Hacer a un lado el propio orgullo y decidir dar el paso de acercamiento.

Con el tiempo la madre se sintió orgullosa de sus hijos por el esfuerzo y cariño que a pesar de la distancia había entre ellos.
Y sintió cierta satisfacción de no dejar de pensar por un sólo momento que si se podían conciliar y darle de alguna manera un sentido a su familia.

Puentes… para eso sirven para unir dos puntos distantes entre sí. Y los puentes emocionales son los más valiosos por lo que representan, que a pesar de la turbulencia emocional, todos unieron esfuerzos y creyeron que existe la forma de acercarse a pesar de todo y gracias a apostar por ese puente emocional siguieron siendo familia .

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Estudié la carrera psicología para poder ayudar a las personas, siempre he tenido un sentido de vocación hacia los demás. Además de que me gusta mucho el aspecto espiritual ó profundo del ser humano.Quiero ayudar a las personas a que alcancen su potencial, asesorándolos en lo que necesiten. Apoyando sus fortalezas. Me gusta la idea de ejercer mi profesión donde se conjugue el gusto por la gente. Puede ser por medio de: seminarios, talleres, pláticas, artículos, etc. para que las personas en lo personal y/ó en el trabajo logren sus objetivos y se superen.