Diario Judío México - Los niños que vienen a terapia porque han sufrido algún tipo de trauma, un accidente o algún shock que no tiene que ver con la familia son mas fáciles de ayudar y sacar adelante que los niños que son llevados a terapia y que el problema esta en el hogar.

Hay niños que no se sienten queridos, que se sienten abandonados por los padres, otros son espectadores de la agresión que hay en casa o la depresión que sufre alguno de sus padres, hay los que tienen padres alcohólicos, otros perciben que algo grave esta pasando en casa pero por su calidad de niños se les mantiene desinformados, ocultándoles el problema, enfermedad y a veces hasta la muerte de un ser querido creyendo que al hacerlo están protegiendo a su hijo y contrariamente le están creando una gran angustia ya que el niño es capaz de percibir conciente o inconcientemente que algo esta pasando. También están los que no son escuchados, los que no son validados porque sus padres lo saben todo y no se toman un momento para sentir lo que sienten sus hijos para indagar lo que están viviendo por mas irracional o insignificante que parezca a los ojos de un adulto.

Muchos de estos niños quieren ser vistos, quieren ser queridos, quieren ser respetados y quieren ser entendidos y validados por sus padres. Una forma que tienen de llamar la atención es volviéndose agresivos o “maleducados”, otros entran en angustia o en depresión pensando en su cabecita que las cosas son peores de lo que realmente son. Muchos se culpan en silencio de lo que sucede en casa aunque claramente la culpa no es de ellos, pero su impotencia y su necesidad de apoyarse en los padres para su sobrevivencia les hace pensar que sus padres tienen razón, que están en lo correcto y el único defectuoso en consecuencia es el niño.

Equivocadamente cuando alguna de estas conductas se da, los padres mandan al niño a terapia y aunque la terapia puede tener un efecto positivo en el niño, el resultado no es tan efectivo ya que el niño regresa al mismo ambiente que le creó el problema.

Hay padres bien intencionados que les dan cariño y amor a sus hijos sin embargo viven en inconciencia de su propia vida transmitiéndoles a sus hijos todas sus inseguridades, miedos, enojos e incertidumbres sin darse cuenta.

Una mejor solución seria que los padres se preguntaran antes de mandar a sus hijos a terapia que es lo que sucede con ellos, que es lo que sucede en casa, que reconocieran que ellos son los que viven un problema, que ellos son los que tienen que hacer conciencia y pedir ayuda mejorando así su vida y la de sus hijos.

Ojalá que esta conciencia llegue a los padres, porque si no en el futuro estos mismos niños mandaran a sus hijos a terapia.

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La Dra. Alicia Duek es doctora en psicoterapia egresada de San Diego University for Integrative Studies (SDUIS). La doctora es especialista en terapia individual, de familia, arte terapia y terapia floral de Bach.