Mi show favorito televisivo se llama RuPaul ‘s drag race. Es un reality show en donde RuPaul es el host principal y el mentor, a las concursantes se les dan diferentes desafíos cada semana y se eliminan a las drag queens que hayan quedado en último lugar cada capítulo. 

En cada episodio, hay muchas drag queens que abren su corazón y nos comentan los diferentes hechos traumáticos que las ha vuelto más fuertes o que las ha hecho llegar a ser drag queens, y muchas de ellas hablan de cómo han tenido que enfrentar abusos sexuales, el rechazo de su familia por ser homosexuales, problemas con alcohol y drogas, afrontar la cárcel, duelos por muertes cercanas, y un tema que me llama mucho la atención que se repite mucho y abiertamente (o tácitamente) durante varias temporadas y por muchas participantes son sus desórdenes alimenticios. 

El colectivo LGBTTTIQA+ es especialmente vulnerable a sufrir un trastorno de la conducta alimentaria (TCA) o dismorfia corporal, ya que hay factores estresantes como la falta de aceptación en su entorno, el acoso escolar o laboral, la discriminación, la soledad, el rechazo social y hasta la violencia física, la cual genera altos niveles de ansiedad y depresión. Este “estrés de minorías” es un tipo de estrés asociado a la pertenencia de un grupo social estigmatizado y discriminado. Los trastornos de conducta alimentaria son una forma de lidiar con estos factores estresores, ya que ayudan a disminuir y disuadir los daños producidos por el sistema, a través del control del cuerpo, ya que se intenta tener cierta validación al modificarlo. 

Los TCA son desórdenes psicológicos que afectan directamente la salud física de las personas que las padecen. Las mujeres son las más propensas a padecer este trastorno, por lo que la mayoría de las investigaciones se han enfocado en ellas, sin embargo, la insatisfacción corporal ha aumentado en hombres durante las últimas décadas, sobre todo en hombres de comunidad LGBT+. A pesar de que en los últimos años la homosexualidad ha tenido mucha más tolerancia y aceptación en todo el mundo, sigue siendo poco entendida y muy tabú, ya que se le asignan categorías de perversión y de patologías, que claramente representa una dificultad para las personas homosexuales y su aceptación. 

Como mencionamos anteriormente, la mayoría de los casos de TCA se reportan en mujeres, estudios señalan que la homosexualidad y la bisexualidad en hombres es un factor de riesgo en origen y desarrollo de un TCA, pues es hasta 10 veces mayor que un hombre heterosexual. En nuestra cultura, los medios de comunicación masiva enfatizan ideales de fuerza física, agresividad, competitiva, e independencia en los hombres, lo que hace que muchos hombres gays que no cumplen con esta presión social, tengan un desorden alimenticio ya que precisamente no cumplen con estas expectativas sociales y parecen ser más pasivos. 

Algunos datos estadísticos son los siguientes: 

  • El 42% de los hombres diagnosticados se identifican como gays o bisexuales según el Diario Internacional de Desórdenes Alimenticios.
  • El 16% de personas transgénero en universidades han reportado tener un TCA según el Diario de la salud adolescente. 
  • 1/3 de la comunidad LGBT+ comentan haber tenido algún tipo de pensamiento suicida por la disconformidad con su cuerpo según la Mental Health Foundation. 
  • 1 de cada 4 jóvenes LGBT informa de haber realizado vómito autoinducido, ayuno y /o abuso de laxantes  
  • Hombres de minorías sexuales tienen una peor imagen corporal.
  • Una persona de género no binario tiene tres veces mayor probabilidad de desarrollar un TCA comparado con personas trans binarias.

Culturalmente no es conocida la diversidad, pues vivimos bajo una heteronorma, en donde desde antes de nacer se te asigna un género (rosa= mujer u azul=hombre). Entonces, la persona nace, y los padres desde la construcción social llevan a crecer al hijo con patrones culturales y de creencias. Hay una teoría que dice que nacemos sin identidad sexual marcada, sino que nos identificamos y la construimos a través de nuestro núcleo. 

La persona que nace se da cuenta que no encaja en lo que se le enseñó y en los jóvenes hay una re-identificación. Un adolescente que siente que no encaja, muchas veces a nivel inconsciente, tiene conductas como la depresión, ansiedad y los TCA. Como hay una disconformidad con uno mismo, se provocan conductas autodestructivas porque se cree que hay algo mal en uno mismo, el trastorno es una forma de protegerse. Hay una deconstrucción de la identidad ya que piensa que hay algo mal en la persona que tiene que cambiar. 

Algunos factores que fomentan el desarrollo son: el miedo o rechazo de personas allegadas, mensajes o creencias negativas internalizadas sobre sí mismos, experiencias de violencia, trastornos de estrés postraumático, víctimas de acoso o discriminación, etc. 

P.L.P Frida Isunza 

4 COMENTARIOS

  1. La Ciencia en su versión no comprada por el lobby globalista indica que se nace con un sexo marcado por la Biología, y se es Hombre o Mujer. Si después desean asignarse 21 mil “géneros” eso es algo cultural y es tolerado por ser lo políticamente correcto en la actualidad.

    • Hola Pol, nos alegra saber que te sirvió, agradeceríamos que compartas nuestro material para que llegue a más personas. Saludos!

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